Es plagio porque copié sustancialmente lo
que dice Himanen en una parte del escrito del recuadro, cambiando algunas
palabras o expresiones, y lo hice pasar por mío ("Diré
una cosa que resulta evidente").
| Incurro en plagio siempre que hago una presentación
escrita, gráfica u oral que he copiado sustancialmente,
en todo o en parte, y la hago como si fuese realmente mía,
o dejando entender que lo es. El plagio es una forma de fraude. |
Incurro en plagio si copio de un libro, o de una
revista, o de un trabajo escrito por otra persona (aunque no esté
impreso ni haya sido publicado) y no indico la fuente de donde tomé
lo copiado.
Incurro en plagio si bajo materiales de Internet,
o los tomo de un audiovisual elaborado por otra persona y no indico
de dónde procede.
¿Y si alguien me comunicó ideas que
piensa poner por escrito o realizar de alguna otra manera y yo las uso
como si fueran mías, sin decir de dónde las saqué?
También eso es plagio, porque me apropio de pensamientos ajenos
y los presento como si fuesen míos.
Por supuesto, el plagio puede ser total o parcial.
¿Y QUÉ TIENE DE MALO EL PLAGIO?
Cuando incurro en un plagio, me abstengo de pensar
por mi cuenta. Y si me abstengo de pensar por mi cuenta, algo en mí
resulta perjudicado porque no desarrollo mis capacidades ni las consolido.
Cuando incurro en plagio, eludo el trabajo de elaborar
mi propio modo de comunicar las ideas, y así me perjudico porque
no desarrollo ni consolido mi propia capacidad comunicativa.
Cuando incurro en plagio, me apropio de lo ajeno. ¿Y cómo
es que se llama el acto de apropiarse de lo ajeno?
Cuando hago una presentación oral, escrita,
audiovisual (o de cualquier otro tipo), en la que recurro al plagio,
soy desleal con las personas a quienes va dirigida la presentación.
Pero… ¿y si no lo hago con la intención de perjudicar,
de engañar…? Tengo que recordar que los efectos de mis
acciones no dependen únicamente de mis intenciones.
PLAGIO E INTERNET
Recomendaciones para el Docente
Cuando en una institución de educación
el plagio no es rechazado clara y explícitamente por la comunidad
educativa, esa práctica aumenta sin parar y se vuelve endémica.
El recurso a Internet puede reforzar la difusión del plagio;
de hecho, lo facilita. No son pocos los que tienden a pensar que lo
que está en Internet es un bien mostrenco, es decir, un bien
que no tiene dueño (o autor) y que, por lo tanto, está
a disposición absoluta de quien quiera apropiarse de él
para usarlo como se le dé la gana, sin tener que indicar de dónde
fue tomado. Es posible que haya profesoras y profesores que crean que
esa forma de utilización no es abusiva y no es dañina.
Pero es abusiva porque lo que circula en Internet es el resultado del
trabajo de personas cuya autoría debe ser reconocida. Es dañina
porque fomenta la pereza, porque impide el desarrollo de capacidades,
porque es un acto desleal.
Entre los muchos recursos para desterrar el plagio
hay uno que es recomendable por más de una razón: consiste
en no proponer a los estudiantes trabajos escritos que sean el desarrollo
de un tema. En cambio, es aconsejable proponer cuestiones bien contextualizadas.
Por ejemplo, un caso, un problema, un argumento, un escrito acompañado
por algunas preguntas que exijan respuestas de cierta complejidad. Es
conveniente que la propuesta de trabajo vaya siempre acompañada
por algunas indicaciones precisas que pongan al estudiante en esta doble
necesidad:
Otro procedimiento que parece aconsejable es el
de proponer el estudio de una cuestión, de un problema, de un
texto, de un caso, y anunciar que tendrán que redactar el trabajo
en el salón de clase, en un día determinado y con un horario
suficientemente amplio. En esa ocasión, podrán disponer
de anotaciones y materiales organizados durante la preparación
previa (notas, fotocopias, material bajado de Internet), que podrían
llevar en un cuadernillo de páginas numeradas. En el trabajo
deberán ser citadas correctamente las fuentes utilizadas.
CRÉDITOS: